¿Por qué meditar? Comprendiendo la práctica

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Escrito porPsicóloga Marcela Gil García

18/08/2023

La palabra “Mindfulness” ha sido traducida al español de muchas maneras: Conciencia plena, Presencia Mental, Mente plena, y Atención Plena, entre otras. En las palabras de Jon Kabat Zinn puede definirse como “Prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar”. Este tipo de atención nos permite relacionarnos de forma directa con aquello que está ocurriendo en nuestras vidas, aquí y ahora, en el momento presente. En contraposición a una vida en la que no ponemos atención, en la que nos encontramos más preocupados por lo que ocurrió o por lo que no ha ocurrido, esto nos conduce al descuido, el olvido, al aislamiento, reaccionando de manera automática y desadaptativa.

La meditación obedece a tres objetivos: abrir lo que está cerrado, equilibrar nuestra manera reactiva de comportarnos, y explorar e investigar lo que permanece oculto. Abrirse, equilibrar y explorar conforman los tres motivos fundamentales de la práctica, a continuación nos detendremos a explicar cada uno de ellos.

Abrir lo que está cerrado. Nuestros sentidos están cerrados y también lo está nuestro cuerpo. Pasamos la mayor parte del tiempo pensando, juzgando, fantaseando, por lo que no prestamos atención a la experiencia directa que nos proporcionan los sentidos: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Nuestra atención suele estar tan dispersa que las impresiones sensoriales nos llegan sumamente amortiguadas. No obstante, en la medida en que la práctica de la meditación fortalece nuestra atención y nuestra conciencia, dejamos de malgastar el tiempo enfrascados en nuestros pensamientos y nos tornamos más sensibles y receptivos de las impresiones sensoriales: observamos qué está pasando en nuestro mundo, en el interior de nuestro cuerpo y las sensaciones interiores. También observamos qué está pasando fuera del cuerpo a través de nuestros ojos, oídos, nariz. Con la habilidad de observar, practicamos tocando el mundo con todos los sentidos. Por ejemplo, cuando estamos caminando, estamos presentes con cada paso, cuando las plantas de los pies tocan la tierra y sostienen el peso del cuerpo, sentimos cada movimiento de las piernas o los brazos. Podemos dirigir la atención para ser conscientes de lo que vemos o lo que escuchamos. Por lo tanto, Mindfulness es lo opuesto a actuar con el piloto automático o rumiar en la mente vagando sin tener en cuenta dónde estamos o qué hacemos.

Equilibrar lo reactivo. La mente es como una balanza de precisión que, en el momento en que se identifica con algún juicio o que establece algún tipo de preferencia, gusto o rechazo, aprecio o aversión pierde su equilibrio y se ve arrastrada por el torbellino de reactividad. La atención plena sería esa cualidad de la conciencia que es capaz de percatarse sin elegir y sin establecer ningún tipo de preferencias. Se trata de una conciencia sin elección que es como el sol que resplandece sobre todas las cosas.

Siguiendo esta lógica podemos pensar que la meditación es un viaje a través de nosotros mismos, viaje por el cual atravesamos todos los paisajes de nuestra experiencia, las diversas experiencias que nos proporcionan las sensaciones físicas de placer y de dolor, las diferentes emociones de felicidad o de tristeza, de depresión o de euforia, de interés o desagrado son distintas estaciones del itinerario de este viaje. Al comienzo la mente estará completamente distraída pero si logramos hacer el esfuerzo de concentrarla podremos tomar conciencia de nuestro ritmo interno y disfrutaremos de momentos de equilibrio.

Explorar lo que permanece oculto. El tercer aspecto consiste en investigar lo que está oculto hasta llegar a develar la verdadera naturaleza de nuestra experiencia directa con las sensaciones: visiones, sonidos, olores y sabores. Acostumbramos a confundir la experiencia con las ideas que nos forjamos sobre ella y , en este sentido, un aspecto fundamental de la práctica meditativa consiste en aprender a diferenciar entre la conceptualización y la experiencia directa.

Los juicios nos vuelven ciegos a la realidad, a la experiencia directa, si emito juicios de valor o prejuicios, no observo cómo son las cosas exactamente. Por ejemplo, si salgo por la noche y veo que llueve, pueden surgir pensamientos como: “¡No puede ser! No quiero salir con lluvia. No me puedo mojar. Voy a enfermarme. Detesto cuando tengo que salir en la

lluvia.” Tales juicios, impiden ver la belleza de las gotas de lluvia, los reflejos de luces de colores intensos en la oscuridad, ni como el agua salpica la calle. Es decir tales juicios nos alejan de la experiencia directa y demás tienden a aumentar o sostener reacciones emocionales como la frustración o desilusión.La intención es cultivar una actitud de no juzgar, no criticar, ni reprochar en forma automática. Mindfulness en este sentido es un acto de aceptación. Solo cuando logramos ser capaces de entrar en contacto con la experiencia que surge de cada instante estaremos en condiciones de descubrir todas las cosas que hasta entonces han permanecido ocultas.

En síntesis podemos decir que la práctica de Mindfulness, es una habilidad fundamental, nos permite aprender y lograr conectar nuestra mente al cuerpo presente, nos ayuda a recuperar los sentidos, las sensaciones, la capacidad de percibir y lograr autorregularnos tomando un rol activo en el proceso de mejorar nuestra salud y la calidad de vida.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • “Vipassana, el camino de la meditación interior”, Goldstein J., Kornfiend J., 2002, Ed. Kairós.

  • “Sumar al amor” , Quintero Paula, Gagliesi Pablo, 2021, Ed. Tres olas.

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